Tienes contactos, experiencia y trabajo bueno. Y aun así nadie te escribe por LinkedIn. No es el algoritmo: es que tu perfil está escrito para que te contraten, no para que te compren. Eso se arregla, y se arregla rápido.
"Gerente Comercial en Empresa X". Eso le dice a quien te busca dónde trabajas, no qué problema le resuelves. Y es la única línea que la gente lee antes de decidir si sigue.
LinkedIn es un buscador. Si las palabras con las que tu cliente busca no están en tu perfil, no existes para él, por bueno que seas.
Habla de ti, de tus años, de tus responsabilidades. El cliente no compra tu biografía: compra la salida a un problema que tiene hoy.
O el perfil está muerto, o publicas cosas que le gustan a tus colegas y no a quien te paga. Nadie te enseñó la diferencia.
Reviso tu perfil como lo revisa un cliente que no te conoce: qué ve primero, qué le genera dudas, en qué segundo se va. Te lo entrego por escrito, sin adornos.
Te entrego el texto listo para pegar. Titular que dice a quién ayudas y a qué, "Acerca de" que abre con tu historia y cierra con una invitación clara, y tu experiencia contada como resultados, no como funciones.
Investigo cómo busca tu cliente ideal en tu sector y en tu ciudad, y las coloco donde LinkedIn realmente las lee. Ser encontrado es la mitad del trabajo.
Te digo qué foto usar y por qué, te doy el texto de la portada, y ordeno tu sección destacada para que lo primero que se vea sea lo que más vende.
Aquí está la diferencia. No te dejo un perfil bonito y me voy: te enseño a usarlo. Qué publicar y con qué frecuencia, cómo escribirle a un desconocido sin sonar a vendedor desesperado, cómo comentar para que te vean los que deciden, y qué NO hacer nunca.
Sales con una hoja de ruta concreta: qué haces cada semana, a cuánta gente escribes, qué publicas. Para que no vuelvas al perfil dormido en un mes.
Antes de escribir una línea necesito saber a quién le vendes, cuánto cobras y qué te está frenando. Si en esa llamada veo que no soy la solución a tu problema, te lo digo y no te cobro nada.
Auditoría, investigación de palabras clave y reescritura completa. Te llega todo en un documento, listo para copiar y pegar. Ajustamos lo que no suene a ti.
Una hora juntos, con tu perfil ya nuevo en pantalla, aprendiendo a moverlo. Sales con el plan de 30 días escrito.
Rafael Suárez. 20 años vendiendo servicios en un mercado que regatea todo, y hoy periodista de una publicación internacional de tecnología. Uso LinkedIn todos los días como herramienta de trabajo: es de donde salen mis fuentes, mis contactos de industria y mis clientes. No te voy a enseñar teoría que leí. Te voy a enseñar lo que hago.
"Tu perfil no tiene que gustarle a tus colegas. Tiene que hacer que un desconocido con presupuesto te escriba."
No. Un perfil optimizado hace que te encuentren y que confíen en ti cuando llegan. Los clientes llegan cuando además haces el trabajo del plan de 30 días. Por eso la clase es parte del servicio y no un extra.
No. Te voy a dar un ritmo realista según tu tiempo. Es mejor publicar dos veces por semana durante un año que siete veces por semana durante tres semanas.
No existen sectores aburridos, existen perfiles escritos con miedo. Mientras más técnico y menos glamoroso es tu trabajo, menos competencia tienes en LinkedIn y más fácil es destacar.
En este servicio no. Aquí te dejo el perfil listo y te enseño a hacerlo tú. Si después quieres que yo maneje tu contenido mes a mes, eso es otro acuerdo y lo conversamos cuando ya estés publicando.